Capítulo 29 — El control
Narrador:
La puerta se cerró y el silencio volvió a ocupar la habitación.
Lucía no se movió enseguida. Se quedó quieta unos segundos, contando su respiración, obligando al cuerpo a bajar. No estaba temblando. Eso era nuevo. El miedo seguía ahí, pero ya no mandaba. Ahora mandaba otra cosa: atención.
Se cambió despacio, con movimientos medidos, y se metió en la cama sin apagar la luz de inmediato. Necesitaba ver. Necesitaba sentir el espacio bajo control. Cuando finalmente