Capítulo 28 — La calma ensayada
Narrador:
Lucía pasó el resto del día moviéndose como una actriz en su propio escenario. Cada gesto estaba calculado. Cada sonrisa, medida. No porque alguien se lo pidiera, sino porque ahora sabía exactamente qué se jugaba si fallaba.
Leonardo apareció a media mañana. No preguntó nada. No hizo escenas. Eso fue lo que más la inquietó.
—¿Dormiste mejor? —le dijo, apoyándose despreocupadamente en el marco de la puerta.
Lucía levantó la vista apenas un segundo.
—Sí