Capítulo 22

Ulises contempló a Maritza antes de entrar a la casa, como un bobo, no pudo disimular su nerviosismo. Su madre le pegó un pequeño codazo y entraron.

―Buenas noches ―saludó Anthea a sus anfitriones.

―Buenas noches ―saludaron de vuelta.

―Hola, Xiomara; hola, Maritza ―saludó Ulises.

Xiomara le dio un abrazo, ella tampoco lo había visto después de su regreso.

―Me alegro tanto, jefe, que esté b

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