Mundo ficciónIniciar sesiónUlises contempló a Maritza antes de entrar a la casa, como un bobo, no pudo disimular su nerviosismo. Su madre le pegó un pequeño codazo y entraron.
―Buenas noches ―saludó Anthea a sus anfitriones.
―Buenas noches ―saludaron de vuelta.
―Hola, Xiomara; hola, Maritza ―saludó Ulises.
Xiomara le dio un abrazo, ella tampoco lo había visto después de su regreso.
―Me alegro tanto, jefe, que esté b







