Mundo ficciónIniciar sesiónAmelia volvió a la mesa con sus padres sintiendo el corazón vacío, vacío, vacío.
Acababa de arrancarse del alma algo muy grande, algo que se había pegado a ella como un cáncer, y había sido tan pesado de llevar…
Y al fin se lo había quitado del alma, del corazón, de sus hombros.
Ahora sí, se dijo, que venga el futuro, que venga el mañana.
El tiempo no espera a nadie,







