―Seguro, pásale el celular. ―Mamá lo hace y de inmediato escucho a Mía.
―Holaaaa, Toti. ―Se le escucha la voz agitada, estoy segura de que estuvo dando saltos antes de que nuestra madre le tendiera el celular.
―Hola mi princesa encantada, ¿cómo estás hoy?
―Juego con Fiore. ―Abro la boca tanto como puedo, acaba de pronunciar el nombre de mi amiga sin dificultad alguna, la letra R ha sonado perfecta.
―¡Mía, muy bien chiquita! Acabas de pronunciar el nombre de Fiore correctamente, ¿puedes decir el