Troy finaliza la llamada, se encuentra parado frente al gran ventanal de la habitación, observando la noche, parece tenso, es tan extraño. Lo miro a detalle, se encuentra desnudo ¡Qué descarado es! Mi cuerpo reacciona a esa agradable vista y siento unas ganas enormes de volver a tener sexo con él. Soy una maldita golosa. Él se gira como si nada y me atrapa deleitándome con su anatomía, ríe de lado y de manera coqueta. Sin pensarlo se dirige hacia a mí y me lo como con la mirada. Se trepa a