Capítulo 29.
La noche había sido larga pero en el primer momento que Elisa miró un pequeño rastro de luz comenzó a alistarse.
Se fue directo al baño y se encerró un tiempo ahí, para cuando salió a la habitación ya estaba sola, sin Alfa Braham.
Salió de la habitación como la tarde anterior que su corazón se había roto, el pasillo seguía impactándola, por donde viera había rasgos de historias secretas de estos magníficos hombres lobos.
¿Qué hacia ella ahí?
— Señora Elisa— La voz fue tan inesperada que ella peg