Capítulo 16. Primeros pasos en Paddington
ANNA
La pantalla de mi teléfono se iluminó con los mensajes de Bella, y al instante reviví su abrazo apretado, sus ojos brillantes justo antes de perderme en el torbellino de despedidas del aeropuerto. Su disculpa por no haber podido decir adiós resonaba en cada palabra. En su torrente habitual, mi hermana se disculpaba con una efusividad casi desesperada por el caos de la despedida. Al parecer, la tristeza de verme a punto de partir la había abrumado tanto que había tenido que correr al baño p