—Es más hermoso de lo que jamás imaginé —dijo Luciana, volviéndose hacia Alejandro con los ojos llenos de emoción.
—Sabía que te encantaría —respondió él, sonriendo—. Este lugar es perfecto para ti, para nosotros. Aquí vamos a crear nuestra vida, nuestros recuerdos. Este es el lugar donde quiero verte feliz, cada día.
Luciana caminó hacia una de las habitaciones más grandes, la que Alejandro había preparado como su dormitorio. Cuando abrió las puertas, se encontró con un espacio que parecía sac