Luciana se quedó callada. Parte de ella quería apartarse, quería poner distancia entre ellos. Pero otra parte, una parte que no podía negar, la mantenía allí, en ese lugar peligroso, atrapada en una mezcla de deseo y confusión.
— No sé lo que estoy sintiendo ahora… —confesó, sus palabras saliendo entre suspiros—. Esto… esto me está confundiendo, Diego.
Él le acarició el rostro, suavemente esta vez, como si la estuviera consolando. Su toque era tierno, pero aún así cargado de esa pasión reprimid