64. Todo a su tiempo.
Ah, la ironía. El Lobo se está ahogando y ni siquiera se da cuenta de que el bote salvavidas en el que confía tiene agujeros.
—¿Qué información le dieron? —pregunto, divertida.
—Lo que querías que escuchara —dice Luis—. Le contamos que planeabas un gran movimiento la próxima semana, algo que te pondría en la mira de la policía. Ahora él cree que puede adelantarse a ti.
—Perfecto. Que siga persiguiendo sombras —digo, con una sonrisa satisfecha—. Mientras él se preocupa por mis falsos movimient