Exactamente ese día se encontraba en la entrada de lo que solía ser la vivienda en la que permanecí no más de seis meses más, antes que David me contratara como su artista y como la mucama de su habitación a la que solo mi persona contaba con el acceso durante años, mismos años de los cuales puedo llegar a decir que tuve muchos buenos recuerdos a lo largo del tiempo de mi servicio.
Así también tuve acceso a secretos que muy pocas veces David llegaba a revelar a uno de sus más fieles seguidores