LORETTA
Cualquier fantasía que había conjurado en mi cabeza se desvaneció al llegar a las puertas. El gran roble que una vez había bloqueado la entrada había quedado hecho añicos. Vi cuerpos esparcidos por el suelo. A algunos les faltaban las cabezas. A otros las piernas. Lo único que tenían en común era que estaban extintos.
"¡Corre!" Un centinela me apartó de su camino. La angustia en su rostro era evidente mientras corría hacia la criatura contra la que sus hermanos también luchaban. Fuera l