LORETTA
Sus labios se aferraron a los míos como suaves capullos de rosa. Me recordó al color rojo. Ardiente y exigente, una auténtica fuerza sexual. Mejor que las que me había resignado a usar en mis ensoñaciones, mejor que las que aparecían incluso en mis pesadillas. ¿Cómo podía alguien a quien odiaba ser tan intenso, tan hábil? La habilidad de Hunter para abrumar mis juicios con el más mínimo roce de sus fuertes manos, por no hablar de su gloriosa boca, me asustaba. Mordisqueó mi labio inferi