Los días comenzaron a estirarse de una manera distinta.
No porque el tiempo se moviera más lento, sino porque cada momento parecía ocupar su propio espacio sin empujar al siguiente. Gavin empezó a notar ese cambio una mañana mientras caminaba por una calle estrecha cerca del lugar donde se hospedaba. El sol apenas tocaba las paredes de los edificios, y el sonido de la ciudad todavía no había alcanzado su punto máximo.
Se detuvo frente a una pequeña panadería.
El aroma del pan recién horneado se