El beso no solucionó nada de forma inmediata, pero dejó algo instalado entre ellos. Una especie de acuerdo silencioso, no dicho en palabras, pero presente en cada gesto posterior: ninguno iba a huir al primer indicio de incomodidad.
Y eso, para ambos, era nuevo.
---
Los días siguientes no fueron intensos ni dramáticos. No hubo declaraciones grandilocuentes ni promesas desbordadas. Lo que hubo fue algo más difícil de sostener: continuidad.
Camila volvió a su rutina con una calma que no era indif