Capítulo 34 Adiós.
Felipe camino con apuro a la gran mansión, el sol estaba saliendo y él había pasado casi toda la noche hablando con Sandoval y besándose, tanto que sus labios estaban rojos e hinchados, aunque eso no era nada comparado a como estaba su cuello, las marcas de los chupones que el latino había dejado en él adquirían un color más fuerte a medida que el tiempo pasaba. Carlos bajo solo segundos después, cuando termino de ver al niño bonito ingresar en la mansión, ¿Qué haría ahora? Se pregunto sin cons