Capítulo 50 Pertenecer.
Amir corrió hasta una de las camionetas y ordenó no detenerse por nada del mundo hasta llegar al hospital más cercano, Felipe solo lo veía directo a los ojos, una delgada línea de sangre salía de sus labios y el empresario sentía que las puertas del infierno se abrían una vez más para él, con burla, mostrándole que no importaba el poder, el dinero, no podía cuidar y proteger lo que más amaba, su familia.
— Todo estará bien hijo, ¿comprendes? Todo estará bien.
Felipe le sonrió, como cada vez que