"¿Estás segura de que tienes fuerzas para viajar fuera de la ciudad? ¡Aún tienes el rostro pálido, Laura!", preguntó Dafe antes de que finalmente partieran.
Planeaban quedarse allí por una semana.
Laura le había pedido previamente a Dafe que no usara su perfume habitual porque el aroma le daba náuseas.
Ella dijo que olía rancio. Una excusa ridícula, tal vez, pero Dafe le creyó sin dudarlo.
"¡Estoy bien ahora, Dafe! ¡Vamos, vámonos ya!", insistió Laura, ansiosa por irse.
Durante el viaje, Laura