Punto de vista de Susan
La vista de las calles a través de la ventana era bastante aburrida; exactamente lo que necesitaba. Era hora de irse, pero no podía resignarme a aceptarlo. Algo andaba mal, algo no encajaba. El dolor que había sentido en el pecho cuando escuché por primera vez la noticia del ataque de Eliana parecía que no se iría nunca. El simple hecho de recordar aquel día hace que el dolor regrese.
¿Y si nos hubiéramos dirigido a Londres inmediatamente después de aquella