Eliana
El calor se acumuló en mi centro. Mi respiración era desigual, mi piel estaba caliente por la excitación. Sus delicadas caricias me volvían más loca, más ardiente con la necesidad de su posesión.
Aun así, quería que esta fuera una experiencia maravillosa no solo para mí, sino para ambos. Quería que él sintiera el mismo placer que me estaba dando.
—Quiero tu polla en mi boca, papi —jadeé, poniéndome de rodillas.
La lengua de Scott se deslizó lentamente, humedeciendo sus labios mientras su