CAPÍTULO 39: FIEBRE II.
Noah la sujetó de la mano y la levantó de la cama a pesar de que ella pusiera resistencia y pereza.
—Hay que darte un baño.
Ella se soltó y cruzó sus manos, aunque se tambaleó un poco.
—Ya te dije que yo podía cuidarme sola.
—Si no cooperas, le hablaré a tu mamá y a tu hermana.
Hayami torció un poco sus labios.
Está bien, lo haré, pero lo haré sola.
Hayami caminó un poco y tropezó, pero se mantuvo firme. Entró al baño, abrió la ducha y quedó inmóvil, permitiendo que el agua cayera sobre ella. De