CAPÍTULO 25: HUIDA.
Hayami sonrió ligeramente y colocó un mechón de su cabello rojo detrás de su oreja, y bebió un sorbo del vino que tenía entre sus manos. Era un buen vino en sus años de vivir alcoholizada; había aprendido de los buenos vinos y de los buenos tragos.
—¿Hayami?
Iván la miró a los ojos con un ligero brillo.
—Mmm.
Respondió ella tratando de evadir la mirada de Iván, que en el pasado la derretía, pero en la actualidad, cada vez que lo miraba, le traía recuerdos amargos.
—Te amo.
Las palabras de Iván l