La voz de Kiara se desvanece en el eco de la línea telefónica, mientras un escalofrío recorre mi espalda. El terror me paraliza al comprender que ella está en peligro. Cierro los ojos, pero el miedo me oprime el pecho, apretándolo con fuerza. La impotencia me consume, como si estuviera atrapado. Mi mente se nubla con imágenes de su rostro, su sonrisa, y el pensamiento de perderla me corta la respiración. La ansiedad me carcome, dejándome a merced de otros. Mientras sostengo el teléfono con mano