—Señor Li, sé que podría asesinarme si lo deseara, incluso hacer que desaparezca. Aun así, es una de las cosas que me gustan de usted. Aunque me grite como recién, mi cuerpo me obliga a estar cerca de usted —dice y se cuelga de mí.
Estoy por apartarle los brazos cuando me besa y siento cómo me estremezco. Maldición, ella es capaz de doblegarme. Su lengua y la mía se masajean, quiero devorarla, quiero hacerla mía…
—Apártate —pido con la poca fuerza de voluntad que tengo.
Ella no es Kiara…
No lo