Las palabras de mi amiga me dejan pensando pese a que trato de mostrarme tranquila. Lo nota y me ofrece ir con ella por ropa. Le recuerdo la hora, y me asegura que no hay tiempo cuando tienes dinero. Tras hacer cuentas de cuantos cumpleaños no me ha regalado nada ofrece pagar por mi ropa esta noche.
—Estás loca —le aseguro cuando me obliga a subir al coche de su hermano.
—¿A dónde las llevo? —pregunta el señor Li.
—¿Por qué hiciste que tu hermano venga a llevarnos? —le pregunto a mi amiga.
—Por