Fue en el quinto día cuando la tragedia golpeó con toda su fuerza. En un instante, un estruendo ensordecedor sacudió la oficina de los estudios de televisión de la familia González, seguido de una explosión que llenó el lugar de humo y escombros. El caos se apoderó del ambiente, mientras los empleados corrían en todas direcciones, buscando desesperadamente una salida ante la repentina emergencia.
Alan González, el cuñado de Lisandro, fue víctima de aquel fatídico accidente. El impacto lo lanzó