Mundo de ficçãoIniciar sessãoWalter
Mientras me cambiaba, el celular de Zaideth no dejaba de sonar. No teníamos la costumbre de revisarnos los mensajes. Tanto ella como yo no nos gustaba celarnos, tampoco es que tuviéramos una razón para hacerlo; una relación a larga distancia nunca sobreviviría a los celos.
Pero Zaideth me dejaba tomar su celular cuando quisiese y yo también le dejaba hacerlo con el mío. Así que ese día no me p







