Me gustaba contemplar la panorámica que daba el balcón del apartamento de Eva, la brisa soplaba con suavidad, me llenaba de paz. Cuando terminaba las clases de la U habituaba ir a aquel lugar para conversar con Eva, ayudarla con la bebé y, por lo general, solíamos preparar la cena.
Me gustaba aquella rutina, era bastante buena para los días de semana.
—¿Has hablado con Walter? —preguntó Eva sentada en el mecedor a mi lado, estaba durmiendo a la bebé.
—Sí, me está diciendo que en vacaciones vaya