—En ese tiempo todo era diferente —solté con sonrisa triste.
—¿Ahora las cosas han cambiado? —inquirió.
—Ah… sí, es que, pues, debo estar juiciosa —dejé salir una risita llena de algo de vergüenza.
Al parecer, Carl entendió la indirecta, ya que comenzó a acentuar un tanto pensativo mientras me escudriñaba con la mirada.
—Yo por eso prefiero estar solo por un tiempo —comentó mientras se recostaba al espaldar de la banca—. ¿Sabes Zai? A veces debemos estar solos para poder hacernos compañía a uno