Tres meses después, Walter dejó el ejército, sin embargo, tampoco volvió a Santa Marta. Mientras, Stela se mudó a mi casa después de varias peticiones por parte de mis padres, fue un buen cambio para las dos, ya que, con su forma de ser tan extrovertida, cuando llegaban las tardes, se podía escuchar su risa explosiva por toda la casa. La figura materna de mi madre le sentó bien e hizo más sobre llevadero el duelo y la tranquilidad de mi hogar le sentó bastante bien.
En ese tiempo Walter encontr