Nancy tras entregar los contratos volvió a sentarse y sin poder remediarlo ,no podía dejar de observar a la Srta Brown. Esa mujer de medidas perfectas, sólo hacía que poner sus ojos en Wilson. Al parecer el fantasma de los celos empezaba a invadir el cuerpo de Nancy.
_Sr Bennett... permítame que en mis dudas me dirija a el Sr Wilson pues ... nuestra amistad hace que confíe en él plenamente, espero que usted no se ofenda.-
Dijo la rubia observando la letra pequeña del contrato.
_¡Válgame Dios! N