Las letras calladas
Después de la feria, Keila sintió que algo dentro de ella había cambiado. No podía decir que estaba completamente en paz, pero al menos había logrado dar el primer paso. Soltar. Aceptar. Dejar de buscar respuestas donde no las había.
Sin embargo, los días siguientes le demostraron que algunas batallas no terminan con una simple decisión.
Al principio, se sintió bien, como si hubiera dejado atrás una parte de su vida que la mantenía atrapada. Se repetía una y otra vez que su