La mansión se preparaba para recibir a los líderes de los clanes aliados. Lucien y Clara sabían que cada detalle importaba; un error en esta reunión podría sellar un destino fatídico para el clan y poner en riesgo la alianza antes de que se forjara.
La atmósfera dentro de la mansión era tensa. Cada rincón estaba iluminado con candelabros de plata y antorchas de fuego azul, que emitían una tenue luz mística. Los cuadros de antiguos líderes del clan, vigilantes y severos, parecían observar el des