Lucien miró profundamente a Clara, sus ojos reflejando una mezcla de determinación y dolor. Sabía que cada momento que ella pasaba a su lado la ponía en mayor peligro, pero también sabía que no había vuelta atrás. Él ya no podía imaginar su existencia sin ella.
—No voy a permitir que nadie te toque —dijo Lucien en un tono que contenía tanto una promesa como una advertencia. Su mano envolvió la de Clara con una suavidad que desmentía su inmenso poder—. Ni ahora, ni nunca.
Clara asintió, sintiend