El silencio de la sala del consejo apenas había terminado de disiparse cuando Lucien y Clara regresaron a su habitación. Las sombras parecían abrazar la estancia, envolviendo todo a su paso, como si el propio mundo reconociera la gravedad de lo que estaba por suceder. Clara, aunque inquieta, sentía una creciente confianza en Lucien, pero algo en el aire esa noche era diferente. La amenaza de los renegados había roto el equilibrio precario que el clan de Lucien mantenía desde hacía siglos, y aho