Usted y yo no tenemos nada de que platicar.
—Azami el jefe está aquí, soy yo o vino por ti— esas palabras fueron convincentes a los oídos de Azami.
Los ojos de Azami se abrieron con exageración y tapo su rostro con la pañoleta para que no se diera cuenta, le sorprendió un poco que el estuviese allí, a menos que le esté siguiendo.
—Dime ¿tú ya lo conoces al jefe Jio? —Pregunto susurrándole.
—Si —añadió en voz baja.
En ese momento Jio se acercó a la mesa, el cuerpo de Azami se estremeció por dent