Theo, naturalmente, no respondió, pero extendió su manita y agarró el bocadillo que ya había mordido de la mano de Yvonne.
La expresión de Yvonne se suavizó.
Sabía que la reacción de Theo era su respuesta.
Si no tuviese buen sabor, Theo nunca le quitaría el bocadillo y sus ojos tampoco brillarían.
"Parece que te gusta mucho, Theo. La próxima vez que veas a la abuela Sue, puedes agradecerle". Yvonne tocó la cabeza de Theo.
Theo asintió mientras comía e Yvonne se preguntó si realmente es