CAPÍTULO 75. LLEVA MI SANGRE
Con una mirada dura, una que jamás habían visto en él y con largas zancadas, se interpuso entre Victoria y su familia. Su pecho ardía de lo enfurecido que se sentía, tanto, que no se dio cuenta en qué momento soltó las cosas que llevaba sosteniendo entre sus manos. Fue tan grande la impresión que se llevó al ver a esa mujer, cerca de ellas, que en lo único que pudo pensar fue en protegerlas, olvidándose de todo.
Al escuchar aquella masculina voz, que evidentemente irradiaba furia, Victoria volt