CAPÍTULO 49. SOY SU PROMETIDA
Colocó sus manos sobre la de ella y con su dedo pulgar, recorrió su dorso. No le había escuchado la manera en la que se expresó por lo que buscó que la mirara a los ojos, al ver que estaba pensativa.
—Estamos juntos en esto —expresó—, tampoco voy a permitir que se acerquen a María, no son personas buenas, lo único que harán será destruirle la vida y eso está por verse.
La barbilla de la chica tembló, ella mejor que nadie conocía la clase de personas que eran, no les importaba nada, para poder