CAPÍTULO 50. ¿ESTÁS LISTA PARA DECIR, SÍ?
Santa Mónica, California.
—Aun no puedo creer que estamos frente al mar —Isabella expresó recargada sobre la barandilla de la terraza del hotel, disfrutando de la increíble vista que tenían, desde la altura en la que recién se habían hospedado.
En el interior de la habitación, Guillermo ladeo los labios sonriente, ante sus palabras. Al no haber podido pegar los ojos en toda la noche, la idea de tomarse un par de días para despejarse, le agradó, por lo que hizo las reservaciones, y compró los bo