CAPÍTULO 41. VAYAMOS AL GRANO
Las mejillas de Melisa ardieron ante aquella observación que era cierta, iba a la ducha, y no a la salida del gym, estaba tan embobada con la imponente presencia de aquel hombre que lo había olvidado por completo. Un punto más para que comprobara su retraso mental. Se reprendió.
—Olvidé que tengo que ver a mi mamá en casa —mintió para intentar salvar su reputación sobre su salud mental—, tengo que irme —explicó y antes de que saliera se detuvo unos instantes ante su curiosidad. — ¿Eres nuevo?,