Una hora después.
Ysabelle se encontraba desayunando; se había preparado una rica comida. Él apareció una hora después, le dio un beso en los labios y luego le acarició el vientre con amor.
—Hoy me iré a Sicilia, no quiero dejarte sola —le comentó él mirándola con preocupación.
—Solo será un día, no tiene nada de malo.
—Estaría más tranquilo si una de las chicas se quedara contigo —le confesó.
—Está bien, le diré a Uma que me acompañe —comentó ella.
—Prefiero que te quedaras con Lucía o con