Mundo de ficçãoIniciar sessão— ¡Oh Dios, más por favor! – gritó la chica mientras el hombre le daba placer desde abajo manteniéndola a horcajadas sobre él.
Su cuerpo estaba bañado en sudor y la respiración le fallaba por momentos, los fuertes gritos de María llenaban la habitación y cuando la fuerza del clímax la envolvió como un ramalazo de electricidad cayó en el pecho de Alejandro exhausta por la ta







