Marco
Quería que Sara lo pasara bien; lo hacía, al parecer, sus risas, sus sonrojos, como torcía los ojos, eran detalles que guardaba en mi memoria y mi corazón.
La casa que mi madre nos consiguió era de gran tamaño, Sara me confesó que al verla le dio miedo, ella hubiera preferido algo más pequeño, se imaginó la ardua tarea que implicaba limpiar aquel lugar. Pensándolo desde esa perspectiva la entendía, bromee con ella diciéndole que la llenaríamos de niños.
Pasé unas horas en el estudio, co