Sin pensarlo ya ambos amantes de encontraban en un lago precioso, todo estaba iluminado por la luz de la luna y la castaña no podía parar de mirar todo lo que había a su alrededor
-¿te gusta? - pregunta adal pasando sus brazos por el vientre de Alana pegando su espalda a su duro pecho
-es precioso
-este lugar genera paz, pero ahora las cosas cambiaron
-¿porque? -adal le da la vuelta haciendo que queden cara a cara, adal levanta su mano acariciando el rostro de su amada, mientras está disfruta