Madrid, a Alana le hacía tanta falta. Sus calles, su clima, la gente, todo de él le hacía falta, pero en especial su abuela.
-¡abue! - ambas se fundimos en un fuerte abrazo, logrando que todas las emociones comenzarán a aflorar, los ojos de la castaña se llenaron de lágrimas
-querida, ¿porque lloras?
-no es nada abue, solo te extrañe mucho - ella le dedica su hermosa sonrisa que siempre ha logrado calmarme
-a mi no me puedes mentir, pero no te voy a presionar. Cuando estés lista estaré para