SARAH
Esta noche, tú y yo, nos dejaremos llevar por nuestros sentimientos sin reservas, dije mientras volvía a besarlo.
David correspondió al beso, y la chispa de deseo entre nosotros se encendió en llamas. Sus manos se movieron con urgencia por mi cuerpo, y yo respondí con igual intensidad. Mi corazón latía con fuerza mientras nuestras caricias se volvían más atrevidas y apasionadas.
En ese momento, sus labios comenzaron a descender lentamente por mi cuello, dejando un rastro de besos ardiente