A pesar de que continuábamos trabajando juntos, algo había cambiado. Cada mirada que compartíamos en la oficina, cada risa compartida durante una reunión y cada roce casual de nuestras manos mientras colaboradoras en proyectos hablaban de un amor genuino y profundo que ya no podíamos ocultar. Nuestra conexión había evolucionado y se había vuelto más evidente con el tiempo.
Era palpable para todos los que nos rodeaban que éramos una pareja, no solo en nuestra vida personal, sino también en el en