—¡Wow! ¡Buena foto!
Sabrina y Francisco miraron hacia la puerta de la cocina al mismo tiempo, donde vieron a Sofía sosteniendo el teléfono, con una sonrisa radiante.
—¡Hermano, Sabrina, miren esta foto! ¿No es súper tierna? —Sofía entró corriendo, mostrando el teléfono.
Francisco echó un vistazo y dijo: —Está bien, envíamela.
Sabrina empujó a Francisco rápidamente y fulminó a Sofía con la mirada. —¡Sofía, ¿todavía tienes ganas de cenar?!
—¡Sí,sí,sí! ¡Por supuesto, quiero comer! ¡Déjenme ayu